cambio de panorama

Simplemente no puedo evitarlo, es algo que me corre por las venas, que me acelera el ritmo cardíaco; La patineta entro a mi vida tirando la puerta a patadas y aferrándose brutalmente a todo lo que me compone. Existen muchas cosas maravillosas en el mundo, pero esta es un tanto especial…

El skater a encontrado su propia religión, a transcendido la fe ciega, se ha topado con las herramientas para hacer su propio camino. El skateboarding nos ha enseñado el valor del trabajo, la determinación y el compañerismo, a cambio de nuestro esfuerzo nos ha recompensado con infinitos minutos de amistad, diversión y esa hermosa sensación de liviandad que sentimos al bajar un truco que nos hiso renegar un buen rato. ¿Qué tentador suena todo esto no?  Nada llega por que si, todas las cosas puras y sanas que nos ofrece la vida demandan sacrificios, caídas y frustraciones; pero la patineta cuenta con una extraña y seductora energía que nos obliga a seguir adelante, convirtiendo cualquier derrota en un motivo para continuar con más fuerza.


Todos vemos y sentimos el skate de distintas maneras, cada cual elije su rumbo y escoge su manera de transitarlo. En mi caso, como sin querer queriendo, tome un camino difícil, que con dedicación y un poco de suerte, esperaba que algún día me diera de comer; Elegí hacer el intento de llegar a pagar mis cuentas por medio de la patineta, algo que en este país y seguramente en muchos otros, no es cosa fácil.

Al terminar de cursar la secundaria ya tenía decidido de hacia un tiempo que no iba a seguir con la universidad. Mediante la ayuda de mi familia pude estar durante casi dos años solamente patinando. Fueron días increíbles; cero estrés, filmando partes para algunos buenos videos y viajando prácticamente cuando quería, un sueño para un pibe de 18, 19 años.

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Para aquel entonces empecé a correr para la marca de zapatillas Etnies, no lo podía creer. Pase de que se me llene la media de agua cada vez q pisaba un charquito, a tener 3 pares de zapas terribles por mes y filmando un intro para aquella mítica marca. El goce duro un poco más, pero poco a poco me iba acercando a mi peor pesadilla… Mis viejos cada vez repetían mas la idea de que había que hacer algo y ganarse el pan, aparte de eso apareció una nueva necesidad en mi vida, la de la vivienda propia. En aquel momento solo recibía productos y las pocas monedas que conseguía por merito propio eran las que me dejaba la venta de alguna zapatilla o alguna tabla…  No quedaba otra que salir en busca de un empleo, un horario a respetar, solo algunos días libres para poder viajar y lo peor de todo, menos tiempo para salir a patinar. Tuve la suerte de poder continuar en el rubro, laburando en un skateshop, con horarios flexibles y la posibilidad de arreglar con mi jefe para poder rajar unos días, aunque era otra cosa; me callo la ficha de que ya no era un niño sin ninguna preocupación más que a donde iba a salir a patinar esa tarde. Mi panorama cambio y me empezaba a dar cuenta que lograr mi propósito era mucho más difícil de lo que creía.

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La cosa siguió así durante un tiempo más, aprovechando la ahora menor cantidad de horas que tenia para patinar y pidiéndole todo, acomodando mis días libres para pegarme algún tourcito corto… De pronto un día recibí una increíble noticia por parte de mi sponsor de zapatillas, en ese mail se me anunciaba que iba a empezar a cobrar un sueldo mensual, técnicamente me estaba convirtiendo en patinador profesional, si bien ese sueldo no me permitiría aun abandonar mi empleo y dedicarme solo a patinar, de a poco se me iba acortando el camino y si en algún futuro conseguía un nuevo patrocinador que me de otra paga, seguramente estaría en condiciones de darle ese giro a mi vida, sin ningún tipo de lujo obviamente, pero eso no era importante en realidad, el hecho de vivir de esa manera, viajando y patinando todos los días era el mayor lujo de todos.  En el medio de esa búsqueda, logre concretar algunas cosas gracias a que contaba con ese nuevo sueldo y me quedaban algunas monedas que podía guardar. Luego de ahorrar un tiempo y con la ayuda de mis amigos Hans y Natalia, en un abrir y cerrar de ojos me estaba embarcando a un avión que me depositaria en Madrid para así empezar un tour con mis mejores amigos por algunas ciudades de Europa, fueron dias de fantasia, nunca fui tan feliz, deseaba que continué así por el resto de mis días. Pero casi todo en la vida se termina y algunas cosas duran menos de lo que nos gustaria, de pronto volvía a estar en Córdoba, cumpliendo un horario laboral y con el sabor a gloria, pero con un toque amargo que me dejaban esos hermosos dos meses que hicieron al viaje.

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El tiempo pasa y yo sigo en una situación similar, pero nuevamente, con cambios en mi panorama. En un mundillo tan apretado como lo es este, solo algunos llegan a vivir plenamente del patín, su determinación y sus decisiones y en algunos casos algo de suerte, los han posicionado en un lugar privilegiado dentro de la industria de la patineta, la mayoría de ellos se lo ha ganado con sudor y sangre.  El hecho de aun no poder vivir del skate, me ha llevado a replantearme muchas cosas…  Sería un hipócrita si no admito que me he sentido frustrado y desanimado en varias ocasiones, pero nunca se me cruzo por la cabeza la idea de no seguir intentando, si en algún momento se llega a dar, que así sea. La diferencia es que con el pasar del tiempo me voy dando cuenta lo importante que es instruirnos en otras cosas, aprender e informarnos en otras áreas. Yo lo sé, el skateboarding es como un virus que se dispersa por los filtros de la ventilación y nos entra por los poros, apoderándose de todo nuestro ser, respiramos skateboarding, y es difícil concentrarse en otra cosa, pero hay que estar preparado para afrontar la situación ante cualquier eventualidad.

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El enfocarnos en nuevos proyectos, y el aprendizaje en distintas áreas del conocimiento nos puede llevar a otros territorios dentro y fuera del skateboarding, podemos poner en desarrollo nuestras nuevas aptitudes y nuestro lado artístico, otorgándole al skate cosas positivas, contribuyendo en su crecimiento y hasta podemos ayudar a los patinadores dedicados a llegar a donde se merecen estar. El skateboarding es algo reciproco, es dar y recibir, velar en pos de la expansión de algo tan benéfico en el mundo. Nuestro trabajo no debe ser para recibir de la patineta, nuestro trabajo tiene que ser para otorgarle, entregarle nuestro corazón y nuestro sacrificio, ya sea viviendo o no a través de ella, a partir de ahí todo se convierte en una esfera, todo va y viene, y el que da, recibe.

El skate ya no es solo parte de mi trabajo, ni mi diversión, ni una actividad; el skateboarding se ha convertido en el eje en el cual gira mi vida, es mi terapia, mi manera de ofrecerle algo al mundo, es lo que me mantiene sano y feliz, y que esa energía se siga esparciendo por el planeta solo depende de lo que uno este dispuesto a entregar. Puedo decir que mi camino a tomado otro rumbo, uno mas tranquilo, con menos presiones… Siento que mi recompensa esta en lo que se puede compartir; ya sea una session cualquiera, viajar con mis amigos o festejar un truco.

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Texto por Mariano Karlen

Fotografias por Diego Vargas, Facundo Stricker y Mariano Karlen